DE LOS REMEDIOS AL TEPEYAC
“Que nos sintamos amados… por nuestra Morenita”.
El pasado 7 de febrero del presente año, Su Excelencia Mons. José Antonio Fernández Hurtado convocó a sacerdotes, seminaristas, consagrados y fieles laicos de la Arquidiócesis de Tlalnepantla a la peregrinación anual a la casa de nuestra Madre de Guadalupe.
El punto de encuentro fue la exglorieta de Peralvillo, donde, a las ocho de la mañana, con el arribo de la imagen de la Virgen de los Remedios —Patrona de la Arquidiócesis y del Seminario— dio inicio este peregrinar, unidos en la fe y la oración.
Con júbilo, alegría, esperanza y emoción, los peregrinos recordaron las palabras de nuestra Madre al indígena San Juan Diego: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”. Aunque el camino resultó desgastante, una fe firme y un espíritu inquebrantable motivaron al pueblo de Dios a seguir avanzando.
Al llegar a la Basílica de Guadalupe, los fieles contemplaron y veneraron a nuestra Madre, agradeciendo su intercesión. Reunidos como hermanos en Cristo, dio comienzo la Eucaristía, presidida por Mons. José Antonio, quien exhortó a seguir confiando en la Madre Morena del Tepeyac y en su papel como la primera cristiana, plenamente confiada en Dios.
Durante su mensaje, el arzobispo invitó a continuar orando por los hermanos más vulnerables, por la paz en el mundo y en nuestra nación, por las familias, los gobernantes, la arquidiócesis, las parroquias, los sacerdotes, seminaristas y las vocaciones.
Finalmente, animó a vivir profundamente los acontecimientos relevantes para nuestra fe: la Novena Intercontinental a Nuestra Señora de Guadalupe con motivo de los quinientos años de sus apariciones, la conmemoración de los cien años de la resistencia cristera y el Año Jubilar por los ochocientos años del tránsito de San Francisco, exhortando a vivir con humildad y amor, pues —como él mismo expresó— “nos hemos sentido escuchados y amados por nuestra Madre Santísima de Guadalupe”.
Por Adán Zavala
Seminarista