Por tu inefable pasión puedo comprender tu incomparable amor
Esta frase es el resumen del Papa para la experiencia de rezar el viacrucis con los jóvenes, un acontecimiento maravilloso de encuentro con Cristo que sufre en su pasión, pero también encuentro del Papa con nosotros y de nosotros con otros jóvenes.
Nos dimos cita en el mismo lugar que para el mensaje inaugural, en el parque Eduardo VIII, ahí el Papa nos dirigió la meditación inicial de este hermoso acto de piedad, dónde nos descubrió el sentido de mirar al crucificado, porque ahí nos sentimos amados, podemos percibir que el amor de Dios va en serio, que nadie tiene amor más grande que dar la vida por sus amigos.
La meditación del viacrucis se hizo en los distintos idiomas oficiales de la Jornada: Portugués, español, inglés, italiano y francés, se fueron alternando en las estaciones y nos permitieron entrar en un ambiente de oración, en el que una serie de cuadros plásticos nos ayudaban a descubrir las necesidades de los jóvenes de nuestro tiempo, también se presentaron algún testimonio de jóvenes que han enfrentado situaciones de cruz en su vida y que han salido adelante gracias a su experiencia de Dios.
Que este momento de encuentro nos ayude a experimentar el amor de Dios incluso en las situaciones de cruz de nuestra vida.
Porque a Lisboa vamos todos.