El pasado 6 de mayo, la comunidad del Colegio Salesiano Ángela Segovia de Serrano (CASS) recibió con entusiasmo la Visita Pastoral de Mons. José Antonio Fernández Hurtado, Arzobispo de Tlalnepantla. El encuentro, que tuvo como objetivo estrechar lazos con la juventud y la comunidad educativa, se desarrolló en las instalaciones del plantel a través de una cálida bienvenida, un recorrido por las aulas, la celebración de la sagrada Eucaristía y un diálogo abierto sobre los retos actuales de los estudiantes de preparatoria.
La visita inició a las 8:00 a. m. con una alegre y cordial bienvenida por parte del equipo de formación, los directores del CASS y el equipo de porristas del colegio, quienes movían sus pompones y gritaban con efusión: «¡Eeeeeeeeeh, padre José Antonio!». Aquí empezó el contacto con los jóvenes, entre saludos y fotos que no faltaron. Acto seguido, el padre Gerardo tomó un café con Mons. José Antonio, platicando de temas diversos que fueron desde el contexto de la escuela, los alumnos y las familias, hasta anécdotas propias de cada uno.
Ya con la recarga de café, se procedió a un recorrido por los patios y canchas del colegio, donde una valla de estudiantes saludaba y animaba a nuestro señor arzobispo, quien iba escoltado por el equipo de porristas y por la banda de guerra escolar, la cual tocó los tambores sin parar. El recorrido terminó a las puertas del auditorio, donde se celebró la Misa.
Antes de empezar la misma, se comenzó a hablar de una «Diosidencia» muy particular: el 6 de mayo se celebra a Santo Domingo Savio (1842-1857), joven estudiante italiano de San Juan Bosco (fundador de los colegios salesianos). Don José Antonio, de manera muy apropiada, aprovechó la homilía para recalcar la fecha, hablar de la importancia de formar integralmente, agradecer a todos aquellos que participan en la formación de los jóvenes y recalcar la importancia de los padres en la educación, por mencionar algunos puntos.
Después de la Misa, nos regalaron un momento de grato asombro al descubrir el gran talento de los jóvenes del CASS con su presentación de canto. Alumnos de varias edades tomaron el escenario para cantar y presumir la cultura mexicana. Sin embargo, la agenda del simulacro nacional le puso límite a la presentación; a las 11:00 a. m., el arzobispo se unió al ejercicio siguiendo las indicaciones de los brigadistas del colegio.
Una vez acabado el protocolo del simulacro, hubo un encuentro con algunos jóvenes de los últimos años de preparatoria. El diálogo empezó con palabras del obispo, quien los invitó a preguntar o comentar libremente, dando pie a que los alumnos tocaran temas de religión, sociedad e ideología de género, por mencionar algunos. Una pregunta que sin duda captó mi atención fue: «Señor arzobispo, ¿qué espera de los jóvenes salesianos?». A lo que el padre, en resumen, contestó: «Alegría, que tengan inquietudes y compromiso social». Puso ejemplos de cómo Don Bosco educaba con amor para lograr una verdadera transformación. Pidió que los jóvenes salesianos se preocupen por hacer el bien y por las personas, que den sentido a su vida y que transformen el lugar donde se encuentren. «La palabra conmueve; el ejemplo arrastra».
Con este diálogo terminó la visita, dejándome en el corazón, a través de las personas, las palabras de Don Bosco: «Estén siempre alegres».




