Homilías
HOMILÍA EN EL XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
«El amor no es poesía, sino gastar la vida por los demás»
Muy queridos hermanos y hermanas en Cristo nuestro Señor:
Los saludo a todos ustedes con aprecio en este domingo que vienen a participar a la Eucaristía, y también a los que a través de las redes sociales en distintos lugares siguen esta celebración [00:00]. A todos les deseo que la palabra del Señor llegue a su corazón y se traduzca en obras [00:19].
Seguimos escuchando en el evangelio cómo había personas que querían ponerle trampas a Jesús [00:31]. Él ya va camino a Jerusalén y pues quieren ponerlo en mal, le hacen preguntas difíciles [00:49]. Y hoy encontramos nosotros cómo un especialista, un doctor de la ley, le pregunta a Jesús: «¿Cuál es el mandamiento más importante de la ley?» [01:04].
En ese tiempo había 613 mandamientos: unos eran preceptos y otros eran prohibiciones [01:28]. ¿Se imaginan aprenderse 613? Y le preguntan: «¿Cuál es el más importante?» [01:35]. La respuesta ya la sabía el doctor de la ley, porque estaba ya en los primeros libros de la Sagrada Escritura, en el Levítico, en el Deuteronomio; lo que los judíos repetían varias veces al día, sobre todo en la mañana y en la tarde: «Shemá Israel» (Escucha, Israel), «Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas» [01:48].
Y Jesús le repite eso que ya conocía el doctor de la ley; pero aquí la novedad está en que Jesús le dice: es el primero de los mandamientos, pero hay un segundo mandamiento, que es «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» [02:35]. Y Jesús dice: «En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas» [03:09].
Fíjense qué hermoso es que la religión que tenemos nosotros, la fe que tenemos nosotros, sabemos qué es [03:09]. Los judíos tenían el mandamiento principal de amar a Dios, pero no tenían muy presente el amar a tu prójimo; y dice: «En estos dos mandamientos está resumido todo, la ley y los profetas» [03:24]. Ya nos dice San Juan: «El que dice que ama a Dios y no ama a su prójimo es un mentiroso, porque el que ama a Dios también debe amar a su hermano, a su hermana» [03:36]. ¡Qué lección le da Jesús al doctor de la ley, que ya no tuvo palabras! [04:09].
Y es lo más importante: es el amor [04:14]. Ya nos dice también San Pablo en la Primera Carta a los Corintios: tenemos las tres virtudes teologales —la fe, la esperanza y la caridad—, y la caridad es el amor, pero la más importante es el amor [04:14].
En la primera lectura también se nos recuerda cómo el que es cristiano, los que somos cristianos, cristianas, discípulos, discípulas del Señor, pues tenemos que demostrarlo, porque no solamente son palabras [04:42]. El amor no es poesía, sino es gastar la vida por los demás [05:05]. Y por eso se nos recuerda: el que ama a Dios también tiene que, evidentemente, amar a su prójimo [05:05].
¿Y el prójimo quién es? Para los judíos, el prójimo era algún pariente o alguno de la tribu, de la aldea, de su pueblo; pero Jesús nos dice: el prójimo es el «próximo», el que está junto a ti [05:14]. Ese es el prójimo: el familiar, el hermano, la hermana; ese es el prójimo, amarás a tu prójimo como a ti mismo [05:33]. Pero también nos recuerda hoy el evangelio cómo el prójimo es aquel que más lo necesita [05:44]. Y por eso la primera lectura nos recuerda eso: el prójimo es la viuda, es el niño, es el enfermo, es aquel el migrante —que es también muy difícil, porque también los judíos fueron migrantes en Egipto y se le recuerda cómo ser migrante es difícil, porque cuando uno no está en su tierra, en su patria, no es tan fácil— [05:52]. En cambio, cuando hay esa acogida, esa hospitalidad, ese ver el rostro de Dios en el hermano, estamos cumpliendo la palabra del Señor [06:29].
Pues hoy que nosotros le pidamos en esta santa misa a Dios pues que nos dé un corazón lleno de amor para dar la vida por los demás [06:42]. Yo no me canso de decir que la vida es fugaz, es corta —también la Sagrada Escritura nos lo recuerda— y tenemos que aprovecharla al máximo [06:52]. Y lo más importante es como pasó haciendo Jesús: «Pasó haciendo el bien por todas partes» por donde él iba caminando [07:11]. Ese es el camino al que se nos invita a los cristianos, a los discípulos, discípulas, misioneros, misioneras del Señor [07:23].
Así sea [07:35].
+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla