HOMILÍA EN EL VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

February 13, 2022


HOMILÍA EN EL VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

«Todos queremos ser felices, pero ¿dónde buscamos la felicidad?»

 

Muy queridos hermanos, hermanas, en Cristo Jesús:

Los saludo con mucho cariño, como todos los domingos, a ustedes que se encuentran aquí en nuestra Catedral de Corpus Christi y también saludo a todos los que a través de los medios digitales se unen a nuestra celebración; deseo para todos ustedes alegría, paz y salud. También hoy me acompaña en la concelebración el padre Francisco Maldonado, párroco de Santa Mónica, y también el diácono Fernando.

Recordarán el pasado domingo que fue un Evangelio vocacional, donde jesús inició su ministerio y lo inició solo, pero encontramos que llama a sus primero discípulos, a dos parejitas de hermanos, a Simón Pedro y Andrés y a Santiago y Juan, ellos eran pescadores y les dice: «Vengan y síganme y yo los haré pescadores de hombres», y ellos, dejando sus redes, siguieron a Jesús. Y concluíamos que también Jesús nos hace la invitación a cada uno de nosotros, a todos los bautizados, a todos, la invitación a seguirlo y ser evangelizadores, anunciarlo a los demás, y que es muy hermoso cuando vamos tomando conciencia de que todos somos misioneros y misioneras.

Hoy encontramos a Jesús en el Evangelio en lo que se llama "Las Bienaventuranzas". Realmente hoy Jesús da su programa de vida y es un poquito complicado a veces entenderlo, porque es una inversión total. Si yo le pregunto a cada uno de ustedes si quiere ser feliz ¿qué me va a contestar? Todos queremos ser felices, pero la cuestión está en dónde buscamos la felicidad. Tal vez algunos piensen que la felicidad está en el dinero, que la felicidad está en la fama, que la felicidad está en el poder, que la felicidad está en el placer; pero hoy Jesús nos dice en dónde está la felicidad: «Dichosos los pobres de espíritu; dichosos los que lloran; dichosos los que tienen hambre». Hoy escuchamos el Evangelio de Lucas, pero todavía es más explicito el Evangelio de San Mateo que dice: «Dichosos los que luchan por la justicia; dichosos los que luchan por la paz; dichosos los misericordiosos, porque de ellos es el Reino de los Cielos».

Ahí está precisamente este programa de vida que nos da Jesús, aunque también hoy el Evangelio nos dice: «Desdichados los ricos; desdichados aquellos que ríen». No es la riqueza en sí un mal, sino es cómo se tome cuando uno se olvida de Dios. El pobre de espíritu es aquel que abre su corazón, abre su espíritu, y siente la necesidad de Dios, por eso este es un programa, un programa de vida.

Lo más importante es que nosotros podemos ver que siempre el modelo será Jesucristo, porque Él fue el hombre más feliz. Ser feliz no significa no tener problemas, conflictos, sino ser feliz es un estado de vida, y Jesús era feliz, era libre, era auténtico, era coherente, y este programa que Él marcó Él lo vive, y podemos ver que es misericordioso, que es humilde, que es generoso, que siempre busca la paz, que siempre se preocupa por aquellos que menos tienen.

En nuestra casa deberíamos nosotros reflexionar este programa, porque a veces nosotros buscamos la felicidad, como les decía, en otras cosas, y el que tiene una cosa quiere después dos, luego tres, después cuatro, en cambio, aquel pobre de espíritu es el que siempre está buscando el bien de los demás, y así se va construyendo el Reino.

Cuando un gobernante inicia un periodo da su programa y escuchamos los programas de los políticos, y habla de educación, de seguridad, de empleos; pero el programa que da Jesús es muy diferente, es un programa al que estamos invitados todos los discípulos a seguirlo, la misericordia, el perdón, la fraternidad.

Hoy le pedimos al Señor que nosotros nos adhiramos a este programa, que nosotros nos unamos a este programa, y de esa manera también nosotros vamos construyendo el Reino de Dios. Que el Espíritu Santo nos mueva para vivir estas Bienaventuranzas a las que el Señor nos invita. Así sea.

 

+ José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla