HOMILÍA EN EL IV DOMINGO DE ADVIENTO

December 21, 2025


HOMILÍA EN EL IV DOMINGO DE ADVIENTO

 

«Llevar el mensaje del Evangelio para transformar nuestra sociedad»

 

Muy queridos hermanos, hermanas, en Cristo Jesús:

A todos ustedes los saludo con afecto; a todos los que se encuentran aquí en nuestra Catedral Corpus Christi y también a las personas que siguen esta Eucaristía en algún lugar de nuestra Arquidiócesis y también de algún lugar de México y del extranjero. [00:00]

Hoy, queridos hermanos y hermanas, sentimos muy cerca la Navidad, y las tres lecturas que acabamos de escuchar pues nos ayudan a preparar nuestro corazón. Ya desde que encendimos la cuarta vela, porque iniciamos esta cuarta semana de Adviento, y como la Palabra de Dios nos dice: «Ya viene, ya viene». [00:31]

Pues también hoy en la primera lectura, del libro del profeta Isaías, inspirado por el Espíritu Santo el profeta dice: «Nacerá el Salvador de la Virgen María y su nombre será Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros». Lo sensacional es que esta profecía de Isaías se realiza ocho siglos antes del nacimiento de Jesús; 800 años antes Isaías proclama que vendrá el Salvador. [01:08]

Y en la segunda lectura el apóstol Pablo, que le manda esta carta a los romanos, él ya ha tenido la vivencia del nacimiento de Jesús; se dio cuenta a través del llamado que tuvo en su conversión y también, eh, saber que Cristo había muerto y resucitado. [01:58]

Y él nos presenta hoy la cuestión de expresar de Cristo como verdadero hombre y como verdadero Dios. La Palabra hecha carne nació como nosotros, pero era el Hijo de Dios. Y algo que nos dice Pablo muy hermoso es cómo él sintió el llamado para ser apóstol y dedicó su vida a anunciar a Jesús, a anunciar el Evangelio, y de una manera intrépida y también de una manera muy valiente, porque traspasó las fronteras de Israel para llevar el mensaje a los paganos, a los que no conocían a Dios. [02:34]

Creo que es un modelo para nuestra vida; es algo que nos debe mover también a nosotros. Desde nuestro Bautismo recibimos ese llamado como hijos de Dios y también Jesús, antes de subir para estar a la derecha del Padre, da el mandato misionero: «Vayan por todo el mundo a llevar mi Palabra. Sean esos discípulos misioneros». Y todos, al recibir el Bautismo, tenemos ya ese encargo y tenemos que seguir en la Iglesia optando también por la formación, por prepararnos para compartir nuestra experiencia de fe a los demás. [03:35]

Por eso me da mucho gusto hoy que venga esta Escuela de Líderes Católicos, que pues es a nivel mundial, pero que aquí en Tlalnepantla tenemos esa gran riqueza de jóvenes que se han preparado; líderes, profesionistas que también tienen todo un currículum, tienen toda una preparación para fundamentar más su vida en Dios y poder expresarlo. [04:33]

De una manera muy especial, también a través de la Doctrina Social de la Iglesia, necesitamos un México mejor, necesitamos una sociedad mejor; y ustedes que se han preparado también, como les decía al principio, llamados a ser «sal de la tierra y luz del mundo», llevar el mensaje del Evangelio para transformar nuestra sociedad en una sociedad donde esté Cristo presente, donde Cristo reine. Pues Pablo tuvo esa experiencia y él se dedicó en cuerpo y alma para llevar el mensaje liberador, el mensaje salvador de Jesús. [05:05]

Y el Evangelio de este domingo nos presenta a una persona, pues, de la que se habla muy poco en el Evangelio, pero que también es fundamental, o que es fundamental, que es el señor San José. En todo este tiempo de Adviento tuvimos algunos guías: los profetas, especialmente Isaías; tuvimos un gran profeta, Juan el Bautista, que nos preparó para la Navidad; de una manera esencial, la Virgen María; y hoy se nos presenta a José: el hombre justo, el hombre fiel, el hombre bondadoso. [06:09]

Y el Evangelio nos platica cómo pues ya estaban comprometidos en matrimonio José y María; aquellos dos jóvenes que se querían y estaban comprometidos. No sé si ya estaría puesta la fecha de la boda, pero ya estaban comprometidos, desposados. Y entonces José ve que María estaba embarazada. Él era un hombre muy discreto que dijo: «Me voy a retirar sin hacer ningún ruido, ningún escándalo». Sin embargo, el Ángel se le presenta en sueños y le dice que el hijo que está esperando María es por obra y gracia del Espíritu Santo. [06:57]

Seguramente despertó José y se puso feliz por la noticia que había recibido. Y entonces, después nació el Niño Jesús. Y es lo que estamos esperando, queridos hermanos, ya en unos días la Nochebuena, el nacimiento de Jesús, y la Navidad, el misterio de la Encarnación. [07:51]

Ojalá que todos nos hayamos preparado, preparado nuestro corazón para renovar el amor a Dios. Y, como los he estado invitando yo todos los domingos, también pensar a que otras personas vivan la Navidad; que no sea una Navidad pagana, de fiesta, de cena, de ruido, de abrazos, pero sin un significado. [08:21]

Que realmente Jesús nazca en nuestro corazón, pero que también nosotros podamos hacer pensar en los demás, en aquellos que menos tienen, pensar en aquellos que sufren; y también no solamente pensarlo, sino caminar para llevarles un mensaje de alegría: el poder compartir una despensa, una cena, compartir también la vida con aquellos que están sufriendo. [08:58]

Pues hoy la liturgia de la Palabra nos dice: «Ya viene, ya viene». Pues que esta Navidad renueve nuestro amor por Dios y por nuestros hermanos. Así sea. [09:38]

 

+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla