«Llevar el mensaje del Evangelio para transformar nuestra sociedad»
Muy queridos hermanos, hermanas, en Cristo Jesús:
A todos ustedes los saludo con afecto; a todos los que se encuentran aquí en nuestra Catedral Corpus Christi y también a las personas que siguen esta Eucaristía en algún lugar de nuestra Arquidiócesis y también de algún lugar de México y del extranjero. [00:00]
Hoy, queridos hermanos y hermanas, sentimos muy cerca la Navidad, y las tres lecturas que acabamos de escuchar pues nos ayudan a preparar nuestro corazón. Ya desde que encendimos la cuarta vela, porque iniciamos esta cuarta semana de Adviento, y como la Palabra de Dios nos dice: «Ya viene, ya viene». [00:31]
Pues también hoy en la primera lectura, del libro del profeta Isaías, inspirado por el Espíritu Santo el profeta dice: «Nacerá el Salvador de la Virgen María y su nombre será Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros». Lo sensacional es que esta profecía de Isaías se realiza ocho siglos antes del nacimiento de Jesús; 800 años antes Isaías proclama que vendrá el Salvador. [01:08]
Y en la segunda lectura el apóstol Pablo, que le manda esta carta a los romanos, él ya ha tenido la vivencia del nacimiento de Jesús; se dio cuenta a través del llamado que tuvo en su conversión y también, eh, saber que Cristo había muerto y resucitado. [01:58]
Y él nos presenta hoy la cuestión de expresar de Cristo como verdadero hombre y como verdadero Dios. La Palabra hecha carne nació como nosotros, pero era el Hijo de Dios. Y algo que nos dice Pablo muy hermoso es cómo él sintió el llamado para ser apóstol y dedicó su vida a anunciar a Jesús, a anunciar el Evangelio, y de una manera intrépida y también de una manera muy valiente, porque traspasó las fronteras de Israel para llevar el mensaje a los paganos, a los que no conocían a Dios. [02:34]
Creo que es un modelo para nuestra vida; es algo que nos debe mover también a nosotros. Desde nuestro Bautismo recibimos ese llamado como hijos de Dios y también Jesús, antes de subir para estar a la derecha del Padre, da el mandato misionero: «Vayan por todo el mundo a llevar mi Palabra. Sean esos discípulos misioneros». Y todos, al recibir el Bautismo, tenemos ya ese encargo y tenemos que seguir en la Iglesia optando también por la formación, por prepararnos para compartir nuestra experiencia de fe a los demás. [03:35]
Por eso me da mucho gusto hoy que venga esta Escuela de Líderes Católicos, que pues es a nivel mundial, pero que aquí en Tlalnepantla tenemos esa gran riqueza de jóvenes que se han preparado; líderes, profesionistas que también tienen todo un currículum, tienen toda una preparación para fundamentar más su vida en Dios y poder expresarlo. [04:33]
De una manera muy especial, también a través de la Doctrina Social de la Iglesia, necesitamos un México mejor, necesitamos una sociedad mejor; y ustedes que se han preparado también, como les decía al principio, llamados a ser «sal de la tierra y luz del mundo», llevar el mensaje del Evangelio para transformar nuestra sociedad en una sociedad donde esté Cristo presente, donde Cristo reine. Pues Pablo tuvo esa experiencia y él se dedicó en cuerpo y alma para llevar el mensaje liberador, el mensaje salvador de Jesús. [05:05]
Y el Evangelio de este domingo nos presenta a una persona, pues, de la que se habla muy poco en el Evangelio, pero que también es fundamental, o que es fundamental, que es el señor San José. En todo este tiempo de Adviento tuvimos algunos guías: los profetas, especialmente Isaías; tuvimos un gran profeta, Juan el Bautista, que nos preparó para la Navidad; de una manera esencial, la Virgen María; y hoy se nos presenta a José: el hombre justo, el hombre fiel, el hombre bondadoso. [06:09]
Y el Evangelio nos platica cómo pues ya estaban comprometidos en matrimonio José y María; aquellos dos jóvenes que se querían y estaban comprometidos. No sé si ya estaría puesta la fecha de la boda, pero ya estaban comprometidos, desposados. Y entonces José ve que María estaba embarazada. Él era un hombre muy discreto que dijo: «Me voy a retirar sin hacer ningún ruido, ningún escándalo». Sin embargo, el Ángel se le presenta en sueños y le dice que el hijo que está esperando María es por obra y gracia del Espíritu Santo. [06:57]
Seguramente despertó José y se puso feliz por la noticia que había recibido. Y entonces, después nació el Niño Jesús. Y es lo que estamos esperando, queridos hermanos, ya en unos días la Nochebuena, el nacimiento de Jesús, y la Navidad, el misterio de la Encarnación. [07:51]
Ojalá que todos nos hayamos preparado, preparado nuestro corazón para renovar el amor a Dios. Y, como los he estado invitando yo todos los domingos, también pensar a que otras personas vivan la Navidad; que no sea una Navidad pagana, de fiesta, de cena, de ruido, de abrazos, pero sin un significado. [08:21]
Que realmente Jesús nazca en nuestro corazón, pero que también nosotros podamos hacer pensar en los demás, en aquellos que menos tienen, pensar en aquellos que sufren; y también no solamente pensarlo, sino caminar para llevarles un mensaje de alegría: el poder compartir una despensa, una cena, compartir también la vida con aquellos que están sufriendo. [08:58]
Pues hoy la liturgia de la Palabra nos dice: «Ya viene, ya viene». Pues que esta Navidad renueve nuestro amor por Dios y por nuestros hermanos. Así sea. [09:38]
+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla