HOMILÍA EN LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

January 04, 2026


HOMILÍA EN LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

 

"Si hemos encontrado a Jesús, tenemos que platicarlo a los demás"

 

Muy queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús:

En este domingo de la Epifanía del Señor les saludo a todos ustedes con afecto de padre y pastor. A ustedes que están aquí en nuestra Catedral, que se llama Corpus Christi, y que es la Iglesia Madre de nuestra Arquidiócesis de Tlalnepantla, donde tenemos también a nuestra patrona, que es la Virgen de los Remedios.

Quiero saludar también a los que nos siguen a través de las redes sociales y de los medios de comunicación; que siguen esta Eucaristía y la viven en diferentes lugares de nuestra iglesia particular, en otros estados de la República y también en el extranjero. A todos les deseo que sea un año 2026 lleno de paz, de salud, de alegría, de colaboración y de caminar con Jesucristo Nuestro Señor.

Apenas celebramos hace dos semanas la Navidad y ahora empezamos ya el año nuevo. Hoy tenemos la fiesta de la Epifanía, que es una palabra en griego que significa “manifestación de la divinidad”. Dios les avisa por medio de los ángeles a los pastores que vayan a alabar a Dios: «Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad», escuchamos el 25 de diciembre.

Hoy es la fiesta que popularmente se conoce como la "fiesta de los Reyes Magos", porque la salvación no solamente es para los judíos. Es triste decirlo, pero «vino a los suyos y no lo recibieron». En cambio, en esta fiesta nosotros podemos quedarnos con lo exterior, pero hay que ir a lo profundo. Sabemos los nombres de los reyes: Melchor, Gaspar y Baltasar. Ellos no eran judíos, eran unos sabios, eran unos astrólogos que conocían muy bien la naturaleza y algún día vieron una estrella inusual. Ellos andaban buscando la verdad; andaban buscando, en pocas palabras, a Dios. Y de tierras lejanas siguieron la estrella hasta que se detuvo.

Ellos empezaron a investigar precisamente allí en Jerusalén, porque andaban buscando al Rey. En ese tiempo el rey se llamaba Herodes; él se dio cuenta y los mandó llamar después de haber consultado a los especialistas. Y de hecho, así decían las Escrituras: que iba a nacer un niño, el Salvador, en Belén de Judá. Entonces el rey Herodes les dijo a los Reyes Magos que fueran, investigaran y después regresaran para darle la noticia de qué habían encontrado.

Los Reyes Magos siguieron su camino. Belén está más o menos a unos 12 kilómetros de Jerusalén, es cerca. Ellos ya andaban cerca de donde estaba el Niño Jesús; llegaron y se detuvo la estrella. Entonces, cuando vieron a José, a María y al Niño Jesús, cayeron de rodillas alabando a Dios. Reconocieron que era el Salvador.

Por eso hoy es la fiesta de la llegada de Jesús, pero a toda la humanidad; es decir, la manifestación que es para todos los pueblos de la tierra. Ellos llevaban sus regalos: oro, incienso y mirra. El incienso, que significa que lo reconocían como Dios; la mirra, que era hombre, humano; y también el oro, reconociéndolo como el Rey del Universo.

En sueños se les comunicó a los Reyes Magos que ya no regresaran a Jerusalén y se fueron por otro lado. Pero fíjense qué hermosa hoy la enseñanza para todos nosotros:

  • Primero: Que en nuestra vida estemos en búsqueda, que caminemos, que nos apoyemos y que sepamos ser solidarios unos con otros.

  • Segundo: Que busquemos la verdad como los Reyes Magos.

Después de que ellos se dieron cuenta de que era Dios, cambió su vida y empezaron a compartir su experiencia con los demás. Nosotros, queridos hermanos y hermanas, hemos tenido la experiencia de Dios, pues ahora tenemos que compartirla con los demás. Compartir nuestra experiencia así como cuando estamos en un estadio viendo un partido de fútbol y después compartimos lo que vimos: las jugadas, los goles; o cuando vamos a un concierto y podemos platicar de nuestras experiencias.

Pues también, si hemos encontrado a Jesús, tenemos que platicarlo a los demás, porque Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, y eso cambia nuestra vida. Si hemos encontrado a Jesús, hemos encontrado el mayor tesoro en nuestra vida, porque Él es la salvación para todos nosotros.

Hoy también alegrémonos de que esta noticia llega a nuestras vidas: que Jesús nos ama y nos invita a vivir en la fraternidad.

Que así sea.

 

+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla