HOMILÍA EN EL IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

February 01, 2026


HOMILÍA EN EL IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

"Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos"

 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús: los saludo a todos con afecto, deseándoles que siempre tengamos un corazón de pobres; que siempre confiemos en Dios nuestro Señor en todas las circunstancias. Envío también un saludo y mi bendición a todos los que siguen esta transmisión a través de las plataformas digitales, dentro y fuera de nuestra arquidiócesis.

Los proyectos de Dios son distintos a nuestros proyectos; sus planes son diferentes a los nuestros. Parecería que hoy el Evangelio está "pasado de moda" cuando Jesús sube al monte y nos da las Bienaventuranzas. Nos dice: "Sean bienaventurados, sean felices los pobres de espíritu, los que lloran, los sufridos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que luchan por la paz y los que son perseguidos por causa de mi nombre. Alégrense y salten de contento, porque su recompensa será grande en el reino de los cielos". [27:12]

Les decía que esto podría parecer obsoleto porque, en nuestros tiempos, lo que parece importar más es la imagen, el poder, el prestigio, el dinero y los bienes materiales. Sin embargo, Jesús nos propone una óptica muy diferente. ¿Qué significa ser "pobre de espíritu"? Significa seguir siempre la voluntad de Dios y poner nuestra vida en sus manos. [29:40]

Este programa de vida que son las Bienaventuranzas debe llevarnos a cuestionarnos: ¿Qué tanto lo seguimos? Así como en el Antiguo Testamento Moisés subió al monte Sinaí para recibir los diez mandamientos como un camino a seguir, hoy las Bienaventuranzas son la invitación que Dios hace para que llegue a nuestro corazón. Este programa que Jesús da a sus discípulos no son solo palabras; Él mismo lo llevó a cabo. Jesús no solo dice, sino que hace: Él fue pobre de espíritu, confió totalmente en su Padre, lloró, tuvo hambre, fue perseguido y, finalmente, con su muerte en la cruz, nos dio vida en abundancia. [31:01]

¿Qué tanto seguimos nosotros las Bienaventuranzas? ¿Ocupa Dios el primer lugar en nuestra vida? ¿Confiamos en Él tanto cuando nos va bien como cuando enfrentamos dificultades, enfermedad o carencias?

Cada Bienaventuranza merecería una explicación profunda, pero hoy quisiera enfatizar dos puntos clave:

  1. La Misericordia: Es la otra cara del amor. Una persona que ama es misericordiosa. Al inicio de la misa pedimos por los enfermos y necesitados; Jesús nos pide no acostumbrarnos a la realidad de dolor que vemos, sino actuar en favor de los vulnerables: los presos, las madres solteras, los abandonados, los desempleados y los migrantes. Debemos ser misericordiosos empezando por nuestra propia familia. [33:10]

  2. La Paz: Estamos llamados a ser artesanos de paz. El Papa Francisco nos ha invitado a serlo, y este año, dedicado a San Francisco de Asís por los 800 años de su muerte, recordamos su oración: "donde haya división, ponga yo paz". La paz es un don de Dios, pero se construye aquí en la tierra, en nuestra casa y trabajo. Sufrimos mucho por la violencia e inseguridad en México, y no debemos acostumbrarnos a las noticias diarias de muertes. [35:10]

Debemos crear redes y ser constructores de paz. No basta con pedirla, hay que hacer algo: cuidarnos en familia, en el barrio y no sentirnos solos. Hagamos caso a Jesús: "Dichosos los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios". [39:09]

Que el Espíritu Santo nos ayude a vivir este programa de las Bienaventuranzas y a ser verdaderos artesanos de paz. Que así sea.

 

+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla