«La Santísima Trinidad es una familia, es una comunidad»
Muy queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús:
Hoy celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, una semana después de la fiesta de Pentecostés [00:00]. Los saludo a todos en este domingo: a ustedes que están aquí presencialmente y también a las personas que se unen a través de los medios digitales [00:14]. Que siempre experimentemos el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo [00:27].
Las lecturas hoy nos hablan de ese Dios cercano a nosotros; ese Dios que nos ama y que, desde el principio, desde la creación, ha salido al encuentro del ser humano, de nosotros [00:38]. Fíjense qué hermoso es pensar en eso: primero, Dios cumple todo, todo lo que promete lo cumple; pero también él nos manifiesta su amor y toma la iniciativa [00:59]. Él es el que, desde los primeros libros de la Sagrada Escritura, vemos que sale al encuentro de Abraham, de Moisés, y siempre para manifestar un mensaje de vida, un mensaje de salvación [01:26].
Y ese Dios Padre, pues se nos... nos envía a su Hijo Jesucristo [01:48]. Él prometió que enviaría a un Salvador y lo cumple enviándonos a su Hijo Jesucristo [02:01].
Y hace ocho días les comentaba cómo vivimos esa fiesta, esa solemnidad de Pentecostés, cuando el Hijo sube al Padre y promete al Paráclito, promete al Espíritu Santo [02:10]. Y el Espíritu Santo es el que nos va dando a nosotros, pues, esos dones [02:36]. Esos dones que sabemos que da son muchísimos, pero [destacan] los grandes dones de la sabiduría, de la inteligencia, de la piedad, del entendimiento, de la fortaleza, del temor de Dios [02:49]; pero también da esos dones de la alegría, de la esperanza, de la fraternidad, de la comunión [03:03].
Y Pablo hoy, en la segunda lectura, en la segunda carta a los Corintios, dice estas palabras que a veces las enunciamos los sacerdotes en la misa, al inicio, cuando uno dice: "La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo esté con ustedes" [03:14]. Y nosotros ahí vemos que es el deseo de que nosotros tengamos la presencia de un Dios Uno y Trino [03:48].
Ya el Papa San Juan Pablo II decía que la Santísima Trinidad es una familia, es una comunidad; no es alguien que esté solo, sino que es una comunidad [04:00], como quiere que nosotros vivamos también en la unidad y en la fraternidad [04:14].
Jesús, cuando hace oración con su Padre —allí en Juan, capítulo 17, versículo 21—, nos dice... platicando con el Padre dice: "Padre, que todos sean uno como tú y yo somos uno" [04:25]. Nos pide el don de la unidad, el don de la comunidad [04:50]. En este mundo que vivimos, tan complicado, polarizado, dividido, estamos llamados a —con la fuerza del Espíritu Santo— ser sembradores de semillas del Evangelio: semillas de perdón, de semillas de colaboración, de empatía, de fraternidad [05:05].
El católico siempre debe ser una persona de esperanza [05:24]. Y por eso estamos aquí hoy: para escuchar la palabra de Dios, para recibir la comunión y para salir... para salir a buscar construir el proyecto de Dios [05:34]. No el proyecto de una persona, sino el proyecto de Dios; ese mundo que tanto necesitamos de justicia, de paz y de fraternidad [05:48].
Pues que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nos acompañen en nuestra vida, y que siempre tengamos una experiencia de amor en el encuentro con nuestro Dios.
Así sea.
+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla