Homilías
HOMILÍA EN EL XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
«La piedra angular es Cristo: El Señor nos invita a dar buenos frutos en su viña»
Muy queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús:
Este domingo los saludo con alegría, con esperanza también de que la palabra de Dios llegue a nuestro corazón; y los saludo a todos ustedes que han venido a nuestra Catedral de Corpus Christi [00:00]. Esta catedral siempre es la madre de nuestra arquidiócesis, la sede; y saludo también a los que están siguiendo a través de las redes sociales esta Eucaristía: que les lleguen también las bendiciones a sus corazones [00:24].
También deseo que cada uno de nosotros vayamos teniendo la experiencia de un Dios que nos ama, y que nos ama y nos conoce por nuestro nombre, y que nos invita a trabajar en su proyecto, nos invita a trabajar en su viña, nos invita a trabajar en la extensión de su reino [00:50]. Y es muy hermoso cuando experimentamos el amor de Dios; pero también nos preguntamos hoy: ¿qué tanto le hacemos caso al proyecto?, ¿qué tanto lo conocemos? [01:16]. Sabemos que es un proyecto maravilloso donde se nos invita a vivir como hermanos, a ser una familia —la familia cristiana— donde con nuestras limitaciones y nuestras cualidades pues nos aceptamos y reconocemos la dignidad como hijos de Dios [01:44].
Van tres domingos que nos habla Jesús en su evangelio a través de parábolas, y curiosamente nos ha hablado en los tres domingos de trabajar en su viña: trabajar, como les decía, en su proyecto [02:09]. Jesús vivía en una cultura agrícola y en Israel pues son muy comunes las viñas, donde se da la uva, donde se hace el vino generoso [02:27]. Y por eso recordarán que el pasado domingo invitó a dos personas a que trabajaran en su viña, y uno le dijo que sí pero no fue, y otro le dijo que no pero sí fue [02:39]. ¿Cuál es el tema central de este domingo?: es la conversión, cambiar [03:01].
En la primera lectura del profeta Isaías se nos habla también de la viña y cómo Dios escoge a un pueblo, al pueblo de Israel, pero este pueblo le es infiel y se aparta mucho de sus mandamientos [03:14]. Dios les dice: «Yo seré tu Dios y ustedes serán mi pueblo»; pero ellos se apartan [03:33]. El pueblo elegido muchas veces no responde convenientemente [03:33].
Y también hoy en el evangelio se nos habla de cómo Dios, en su viña, en su proyecto, hace un trato con unas personas y les renta el viñedo; pues después manda para que le den parte de las ganancias, de los frutos de su viñedo [03:46]. ¿Y qué sucede a los que van?: pues a uno lo apedrean, a otro lo golpean, a otro lo matan; y así dos veces envía y sucede lo mismo [04:15]. Al final dice: «Voy a enviar a mi hijo para que le hagan caso», y también lo matan; se refiere a Jesús [04:33]. Y por eso hoy es fundamental lo que nos dice el evangelio al final: «La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular» [04:41].
Así es que fíjense que es muy importante que nosotros también queramos trabajar en su viña, queramos trabajar, que nos convirtamos [04:51]. Porque la cuestión... nos habla la primera lectura del Antiguo Testamento, el evangelio del Nuevo Testamento, pero también es un mensaje para toda la humanidad [05:07]: Dios quiere que haya armonía, que haya fraternidad. ¿Y qué es lo que vemos nosotros en nuestro mundo?: violencia, muchas muertes, muchas dificultades persiguiendo el poder, el dinero; no hay fraternidad... Es decir, no le hacemos caso a Dios, no le hacemos caso a su proyecto [05:31].
Y por eso, finalmente, el evangelio es para cada uno de nosotros, para que nos retratemos, nos confrontemos y nos preguntemos: ¿estamos trabajando en la viña del Señor? [05:55]. A veces nos equivocamos; nos convertimos, buscamos siempre el tema de la fraternidad, de la solidaridad, de vivir en familia, de vivir en comunidad con los problemas que se dan, pero habiendo siempre amor [06:04].
Hoy es la invitación: que el Señor nos invita a trabajar en su viña, en su reino, y ¿qué es lo que le interesa al Señor?: que demos frutos y buenos frutos [06:26].
Que el Señor nos bendiga a todos y que salgamos de esta misa con mucho entusiasmo de colaborar con Jesús en su proyecto y trabajar para dar buenos frutos en nuestra vida [06:46].
Así sea.
+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla