HOMILÍA EN EL V DOMINGO DE CUARESMA

April 03, 2022


HOMILÍA EN EL V DOMINGO DE CUARESMA

 

«La conversión es cambiar nuestra vida de acuerdo al Evangelio»


Muy queridos hermanos, hermanas, en Cristo Jesús:

Como todos los domingos, los saludos a ustedes que se encuentran aquí de manera presencial en nuestra Catedral de Corpus Christi y también quiero saludar a todos los que a través de estos maravillosos medios de comunicación, estos medios digitales, se unen a nuestra Eucaristía dentro de nuestra Arquidiócesis y también fuera de ella, dentro de nuestra República Mexicana y también en otros países; a todos les deseo la paz del Señor.

Hoy estamos ya en el V Domingo del tiempo de Cuaresma y estamos ya en la recta final para iniciar el próximo domingo, Domingo de Ramos, pues esa semana mayor o Semana Santa, iniciando desde esa entrada triunfal, podemos decir esa palabra, de Jesús en Jerusalén y cómo el pueblo lo aclamaba con palmas, con ramos: «Bendito el que viene en el nombre del Señor». Pero días después se le hace un juicio a Jesús, y de ese juicio viene la condena de crucificarlo. Así es que yo quiero invitarlos para que desde ahora, en esta última semana, vallamos preparando nuestro corazón; ojalá que puedan vivir la Semana Santa presencialmente, claro que seguirá digitalmente porque hay personas que no pueden salir de sus casas, pero también es bueno animarse a participar en sus parroquias de una manera activa, de una manera presencial, porque ahí vamos a vivir también estos misterios muy grandes para nuestra salvación. Y ya dentro de 15 días pues celebraremos la Pascua del Señor; hemos dicho en varias ocasiones cómo la Cuaresma es un camino, pero la meta es la Pascua, llegar con Cristo, acompañarlo en su pasión, muerte y Resurrección. Nosotros creemos en un Dios vivo, en un Dios que murió por nosotros crucificado, pero que el Padre lo resucitó al tercer día.

El Evangelio de este domingo nos habla también de ese tema que hemos tratado, que ha sido la conversión, el cambio en nuestra vida de acuerdo al Evangelio; por eso escuchábamos hoy: «Todavía es tiempo, cambien su corazón». ¿De acuerdo a quién debemos cambiar el corazón?  De acuerdo a Jesús, de acuerdo al Evangelio, y todos tenemos la oportunidad de convertirnos, como hace ocho días el hijo pródigo y hoy la mujer adúltera, que también tiene un cambio en su vida.

Jesús hoy magistralmente resuelve una pregunta que le hacen, le llevan a una mujer que era adúltera, o que fue sorprendida en adulterio, la llevan a Jesús y le hacen una pregunta, una pregunta capciosa, donde cualquier respuesta que diera Jesús lo iban a acusar. Resulta que la ley de Moisés decía que a la mujer adúltera tenían que llevarla a la plaza y apedrearla. Entonces le dicen a Jesús: «La encontramos de esta manera, Moisés dice que la debemos apedrear, ¿qué hacemos?». Si Jesús les hubiera dicho que no, pues ellos dirían que estaba en contra de Moisés.  Entonces Jesús se agacha y empieza escribir en el suelo, en la arena, la tierra. Y le vuelven a insistir para que dé una respuesta y Jesús se levanta y les dice: «El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra», y el Evangelio nos dice que se fueron retirando, empezando por los más grandes, hasta que se quedó con la mujer a solas, y le dice: «Mujer, ¿quién te ha condenado?», «Nadie, Señor», «Yo tampoco te condeno, vete y no peques más». Se fijan cómo Jesús rehabilita a la persona, perdona a la pecadora, no está de acuerdo con el pecado, pero a la pecadora le da vida nueva.

Que alegría para esa mujer que ese día se liberó y se fue contenta, alabando al Señor, porque la había sanado el Maestro y se convirtió. Así también nosotros, hermanos, en este tiempo de Cuaresma, tiempo especial para la oración, para la limosna, para la ayuda, para el ayuno; qué también nosotros sigamos haciendo este camino. Hay veces en que nosotros nos fijamos, como Jesús les decía a los fariseos, en error del hermano, en la paja del ojo de nuestros hermanos, pero a veces no nos fijamos en la viga que traemos; por eso Jesús nos dice: «No juzguen y no serán juzgados», y tener ese corazón como el de Jesús es algo muy importante.

Que el Señor nos ayude a seguir viviendo esta Cuaresma, tiempo de gracia y bendición, para llegar de una manera excelente a la Semana Santa y acompañar a Jesús. Así sea.

 

+ José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla