HOMILÍA EN LA ADORACIÓN A LA SANTA CRUZ

April 15, 2022


HOMILÍA EN LA ADORACIÓN A LA SANTA CRUZ

 

«El Hijo del hombre fue crucificado... Pero la historia no termina ahí»

 

Queridos hermanos, hermanas, en Jesucristo nuestro Señor:

Hoy estamos celebrando el Viernes Santo, el Viernes de la Pasión del Señor; es un día para meditar en lo que hizo Jesucristo por cada uno de nosotros, por toda la humanidad, dar su vida en la cruz y rescatarnos a cada uno de nosotros con su sangre. Hoy también es un día de reflexión, de meditación, de silencio.

En las distintas parroquias de nuestra Arquidiócesis se realizó el Viacrucis dentro de los templos y también fuera en las calles, incluyendo este recinto, nuestra Santa Iglesia Catedral, para recordar ese camino que siguió Jesús, ese camino hacia la cruz en Jerusalén, en el Gólgota. A veces nosotros expresamos que nuestra vida "es un viacrucis", porque está llena de dolor, de sufrimiento, pero Jesús quiso seguir la voluntad de su Padre, quiso ser fiel a su Padre hasta las últimas consecuencias de dar la vida por todos nosotros.

Por eso hoy la homilía es muy breve, porque sobre todo se nos invita a meditar los misterios de la pasión y muerte de Jesucristo. Acabamos de escuchar la Palabra de Dios y en la primera lectura, del libro del profeta Isaías, se enfatiza cómo Jesús ya no tenía figura humana, lo habían desfigurado, su rostro había perdido las fracciones, y entonces lo cargan con una cruz para llevarlo al suplicio, para crucificarlo.

La Pasión de Jesucristo según San Juan nos narra todo ese camino que siguió obedeciendo hasta la muerte de cruz. Seguramente hubo momentos muy complicados, muy difíciles, donde Él quería que todo terminara, de sentirse abandonado, pero nunca perdió el sentido que su Padre quería que le diera a su vida: dar su sangre por toda la humanidad para rescatarnos del pecado.

Quiero invitarlos para que tengamos unos momentos de silencio. Tenemos aquí en la Catedral este monumento que han hecho, donde vemos la cruz, los clavos, el martillo, que nos ayudan a ver que ciertamente no fue un teatro, sino fue una realidad: El hijo del hombre fue crucificado, el que pasó haciendo el bien toda su vida, el que estuvo viendo a los enfermos, perdonando a los pecadores, animando a los demás a su conversión es crucificado. Pero la historia no termina ahí, queridos hermanos y hermanas, y nosotros vamos dando esos pasos, ese camino que nos lleva a la Pascua del Señor, a la Resurrección.

Hoy démosle gracias a Cristo porque dio su vida por nosotros, no solamente fueron palabras, fue vida; dio su vida para abrirnos vida nueva a cada uno de nosotros. Nosotros debemos agradecer, que no solamente quede en un sentimiento, sino en un deseo de conversión, un deseo de seguir sus pasos.  Nuestra vida también es ir teniendo cruces, pero darle sentido a esa cruz para que nos lleve a la Resurrección. Por eso hoy le damos gracias a Cristo crucificado. Así sea.

 

+ José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla