Homilía en el IV Domingo de Pascua

May 08, 2022


Homilía en el IV Domingo de Pascua

 

«Yo soy el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas»

Muy queridos hermanos, hermanas, en Cristo Jesús:

Los saludo con mucho cariño a todos ustedes como Pastor de esta Iglesia de Tlalnepantla; saludo a quienes se encuentran presencialmente en nuestra Catedral, de una manera muy especial a las hermanas religiosas, al equipo formador del seminario, a los seminaristas, que hoy nos acompañan de las estepas de Discernimiento, que apenas inician su formación, de Discipulado, que son los que van a la mitad, y los de Configuración, que son los que van más avanzados y hoy algunos de ellos van a ser admitidos al orden sagrado; y también quiero saludar a los que se unen a través de de los medios de comunicación a nuestra celebración dominical tanto en el territorio de esta Iglesia particular como en otros lugares de la República Mexicana y también del extranjero; que hoy sintamos el abrazo de Jesucristo, el Buen Pastor que da la vida por nosotros, que dio la vida por nosotros.

Sin duda que hoy es un día especial, el IV Domingo de Pascua, conocido como el Domingo del Buen Pastor. Hace 59 años se inició la Jornada de Oración por las Vocaciones y tiene como finalidad hacer conciencia en el pueblo cristiano, en todos nosotros, de la necesidad de interesarnos por las vocaciones. Ahora se habla de tener una cultura vocacional, pero para eso se tienen que dar distintos pasos. La vocación siempre nos habla de un llamado, y escuchamos en el Evangelio cómo Jesús decía: «Mis ovejas escuchan mi voz», Él es que habla y nosotros escuchamos y damos una respuesta. Ese llamado del Señor es para todos los bautizados, para que haya cada día más matrimonios cristianos, matrimonios que estén comprometidos con el Evangelio, que sean discípulos misioneros; pedimos también por la vida consagrada, para que haya cada día más religiosas, tanto de la vida contemplativa como de la vida activa, tan necesarias en nuestro mundo; y pedimos para que haya más sacerdotes, «La cosecha es mucha y los obreros son pocos. Rueguen al dueño de la mies que envíe obreros».

Antes de iniciar la celebración, en la procesión, iba caminando con los padres y con los seminaristas y me decía: “Aquí va el futuro de nuestra Arquidiócesis, los que se están formando en estos momentos para convertirse en los próximos sacerdotes. Pero también pensada que son pocos y que la cosecha es mucha. Esta semana tuve reunión con todos los Obispos de esta Provincia Eclesiástica de Tlalnepantla, conformada por ocho diócesis, empezando por Izcalli, Cuautitlán, Ecatepec, Teotihuacán, Texcoco, Nezahualcóyotl, Valle de Chalco y Tlalnepantla. Yo calculo que hay aproximadamente 14 millones de habitantes en esta Provincia, y yo le preguntaba a mis hermanos obispos cuántos seminaristas tenían, y ellos me decía un promedio de 30, de 40. Realmente son pocos para todas las necesidades y por eso es bien importante tomar conciencia de la importancia de las vocaciones.

Hoy pedimos por todas las vocaciones y hacemos un especial énfasis en la vocación sacerdotal y toda la comunidad cristiana necesita ser consciente de que todos somos corresponsables. Yo no me canso de decir que hay un medio que es bien importante para que haya más vocaciones, y el medio fundamental se llama: la oración, porque el que da la vocación es Jesús, el Buen Pastor, Él es el que da la vocación, el que toca el corazón de los muchachos, de los adolescentes, de los jóvenes, y ellos empiezan a sentir algo para seguir a Jesús. Tiene que pasar años, y por eso tenemos sacerdotes especializados, formadores, que los van acompañando para que vayan discerniendo, descubriendo lo que Dios quiere.

Hoy tenemos que tener muy clara la figura del Buen Pastor, que es Cristo, con mayúsculas, Él es el Buen Pastor y Él conoce a sus ovejas y las ovejas escuchar su voz y lo siguen, por ser el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.

La pregunta que podemos hacernos este domingo es: ¿Cuánta gente ayuda a otras personas en a encontrar a Jesús? Se necesitan muchos misioneros, muchos discípulos, se necesita mucha gente que vaya a trasmitir su experiencia de Cristo para que tengan un encuentro con Él, y por eso nosotros debemos ser buenos pastores. Hay muchos que no son buenos pastores y que invitan a otros a otras líneas, a otros pensamientos que van en el sentido de la fama, del poder, del placer, y no en la línea del servicio, en la línea del amor. El Buen Pastor es el que siempre nos invita a caminar por el buen sendero y si no hay quien anuncie a Jesús pues muchos no lo conocerán, muchos no sabrán que Él es el camino, la verdad y la vida. Se necesitan muchas religiosas, se necesitan muchos sacerdotes que entreguen su vida y que ayudan a la gente, como puentes, para que encuentren a Cristo y le den sentido a su vida y sepan por dónde caminar. Hay otros que nos llevan por caminos que no son los adecuados, y por eso Jesús dice: «Yo soy el Buen Pastor».

Que esta Jornada de Oración por las Vocaciones que se ha tenido continúe en sus parroquias, con las Horas Santas, con la oración en familia, en comunidad, para pedirle al dueño de la mies que envíe obreros, porque hay muchas necesidades. Probablemente la imagen de un pastor choque un poquito en la cultura urbana, pero si nosotros nos vamos a la Sagrada Escritura, a la Biblia, vamos a encontrar que Abraham cuidaba ovejas, al igual que Moisés; para el pueblo judío el pastor era una imagen muy querida, y por eso Jesús dice: «Yo soy el Buen Pastor». En este tiempo de Pascua nosotros estamos celebrando a un Cristo resucitado, pero no debemos olvidar que el Buen Pastor es el que da la vida y Cristo murió en la cruz, dio su vida por todos nosotros, y el Padre lo resucitó.

Ojalá que hoy crezca el cariño por nuestro Seminario, por quienes colaboran en el Seminario, que ustedes hagan mucha oración. Aquí en el presbiterio están tres jóvenes Diáconos, Charles, José Angel y Carlos Fernando, que el próximo 29 de junio van a recibir la Ordenación Sacerdotal. Eso nos llena de alegría, pero, repito, «la cosecha es mucha». Pidamos por ellos, para que sean buenos sacerdotes, para que entreguen su vida a imagen del Buen Pastor; pidamos por los padres formadores, para que Dios les de los dones que necesitan para ser los formadores que Dios quiere; pidamos también por el padre Rodrigo, que es el encargado de los jóvenes y de las vocaciones, porque sabemos que la juventud es algo muy amplio pero debe estar abierta al campo de las vocaciones para saber escuchar la voz de Dios y saber qué es lo que Dios quiere de los jóvenes.

Así es que hoy nuestra Iglesia se llena de alegría y le pide al Buen Pastor que nos bendiga, y también le pedimos a nuestra Madre Santísima que bendiga a nuestra Iglesia con abundantes vocaciones. Así sea.

+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla