HOMILÍA EN LAS ORDENACIONES SACERDOTALES 2022

June 24, 2022


HOMILÍA EN LAS ORDENACIONES SACERDOTALES 2022

 

Agradezcan a Dios por el el don de la vocación sacerdotal que les ha concedido, porque les ha mirado a los ojos y al corazón y les ha dicho: «Los haré pescadores de hombres»

 

Queridos hermanos diáconos: Carlos Fernando Corona, Carlos Enrique Cruz Cortés y José Ángel Salazar Cruz.

Apreciados hermanos sacerdotes, religiosos, diáconos permanentes. religiosas, seminaristas, familiares de los ordenandos, bienhechores, amistades que se encuentran de manera presencial en nuestra Catedral Corpus Christi de Tlalnepantla, a todos les saludo deseando la paz este con ustedes.

De la misma manera saludo a las personas que nos acompañan a través de las plataformas digitales, desde sus hogares y comunidades en nuestro territorio que conforma esta Iglesia Particular, en el Territorio Nacional y en el extranjero, les invito a unirnos en oración por estos diáconos hijos de Dios, para que perseveren en su vocación sacerdotal y tengan un ministerio lleno de frutos en el Señor.

Siempre quedará grabado en su mente y en su corazón que recibieron la gracia de su ordenación sacerdotal en la Solemnidad del Sagrado Corazón. Hoy toda la liturgia de la palabra, la primera lectura del profeta Ezequiel, el salmo responsorial, la segunda lectura del apóstol san Pablo a los Romanos y el evangelio según san Lucas, están inundadas de la figura del Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, les invito especialmente a ustedes amigos diáconos que siempre en su vida presbiteral tengan esta imagen del BUEN PASTOR y se pregunten, ¿me parezco a Jesucristo que amó hasta el extremo de dar su vida en la cruz por toda la humanidad? Me parezco al corazón de Jesús misericordioso y compasivo que teniendo cien ovejas, y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: Alégrense conmigo porque ya encontré la oveja que se me había perdido. Estas lecturas que escuchamos ténganlas siempre como referencia en su ministerio sacerdotal.

Uno de los valores más  importantes en la vida del ser humano es el agradecimiento, les invito a agradecerle en primer lugar a Dios Nuestro Señor  por el el don de la vocación sacerdotal que les ha concedido, les ha mirado a los ojos y al corazón y les ha dicho los haré pescadores de hombres. Siempre es bueno recordar que su vocación ha sido única e irrepetible, y no se da por méritos propios, sino porque el Señor ha querido.

Hoy es un día propicio para agradecer a las personas que han sido fundamentales en el nacimiento, desarrollo y perseverancia de su vocación, de manera particular sus papás, ellos que les han dado la vida y tantas cosas buenas, hoy les das su bendición para que inicien con generosidad y entrega una nueva etapa en su vida como presbíteros, también gracias a sus hermanos y familiares, algunos aquí presentes, ellos con su amor y con su oración les han apoyado y acompañado.

Den gracias a las personas que los apoyaron e impulsaron en su formación inicial en el Seminario: obispos, formadores, maestros, personal en el Seminario, sacerdotes cercanos que los animaron en este ideal; a los religiosos, religiosas, seminaristas, laicos y laicas que pusieron su granito de arena para que ustedes fueran descubriendo, discerniendo y afianzando el llamado del Señor, agradecer a los bienhechores que con su ayuda material, amistad y testimonio les han acompañado.

También agradezcan a las personas en donde realizaron sus apostolados y les dio elementos para hacer su discernimiento vocacional, de manera particular al padre Fabián de Jesús Velasco que los acompañó este último año de una manera cercana. A todos y todas el Señor les bendiga.

Siempre me agrada en las ordenaciones sacerdotales, enunciar algunas características que considero significativas, a fin de que las tengan presentes en su vida sacerdotal.

1. Sean sacerdotes de oración y tengan la eucaristía como centro de su vida.

Sigan el ejemplo de nuestro maestro y amigo Jesús que por el impulso del Espíritu vivía en permanente oración, hablando a su Padre con filial confianza e intimidad comparable y dando ejemplo a sus discípulos a los cuales expresamente enseñó a orar. La oración ayuda al sacerdote a profundizar y alargar el conocimiento y la experiencia del Señor e intensificar la vida concreta del misterio. Cuánto más estemos en comunión con Él, seremos más capaces de seguir fielmente sus huellas, de reproducir en nosotros su imagen.

El sacerdote es Alter Christus, pueden manar ríos de agua viva, en la medida en que permaneciendo existencialmente unidos a Cristo, se abra a la acción del Espíritu Santo y salga de si mismo para ser signo e instrumento de gracia divina, particularmente en las periferias, donde hay mucho sufrimiento. Antier que estuve de visita pastoral en una Parroquia, un laico mencionaba las palabras del Papa Francisco, que las personas quieren obispos y sacerdotes con “olor a oveja” y lo que me llamó la atención que dijo y “nosotros debemos tener olor a pastor”… refiriéndose a la buena relación de pastores y fieles.

Jesucristo es Sumo y Eterno Sacerdote que instituye el sacerdocio y la eucaristía, al despedirse promete su presencia viva, poniendo en manos de los apóstoles al Espíritu Santo que hará realidad el misterio de la eucaristía, estamos invitados todos nosotros a ser discípulos misioneros de manera particular los sacerdotes, a tener la eucaristía como Centro de cada jornada y de todo el ministerio, me encantan las palabras del Papa Emérito Benedicto XVI, que dice. “Que la eucaristía sea una escuela viva, en el que el sacrificio de Jesús en la cruz enseñe a hacer de ti un don total a los hermanos”.

2. Sean sacerdotes que anuncien a Jesucristo con su palabra y testimonio.

Solamente seremos testigos creíbles cuando anunciemos a Jesucristo con la palabra y con el testimonio, sí solamente hablamos y no damos testimonio se convierte en palabras huecas; y cuando damos testimonio pero no hablamos de Jesucristo, realmente no se sabe que es lo que nos está motivando.

El sacerdote es una persona que es discípulo misionero del Señor; es una persona que descubre, encuentra, sigue y anuncia a Jesucristo el Señor. Es alguien que tiene un gozo inmenso en su corazón que no puede permanecer callado y “grita” narrando la historia de su amigo Jesús de Nazaret que lo ha salvado, dándole sentido a su vivir, por ello queridos diáconos José Ángel, Carlos Enrique y Carlos Fernando, ustedes están llamados a narrar con pasión la historia de Jesús de Nazaret, porque tienen la esperanza que las personas que se encuentren con el Señor, tendrán vida nueva.

3. Sean sacerdotes que sean signos de Comunión, de Unidad y de Paz.

Están llamados a vivir e impulsar la comunión de los hombres con Dios y de los hombres entre sí, no es tarea nada fácil en un mundo dividido, polarizado… es urgente promover la comunión con una clara conciencia de fraternidad universal con Jesucristo, pero esto no es en abstracto, la comunión la impedimos, la bloqueamos o la vivimos en nuestra vida cotidiana, ojalá siempre la construyamos y la edifiquemos con nuestra actitudes, hábitos, carismas. Debemos estar convencidos de que con la espiritualidad de la comunión que se promueve en nuestra Iglesia Particular se va edificando la Unidad que tanto quiere el Señor. “Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti; que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me envías” (Jn, 17, 21).

Todos tenemos el desafío de la paz, la paz, sabemos que es un don de Dios pero se construye desde la tierra todos los días. El día de ayer los obispos mexicanos lanzamos  un mensaje al Pueblo de México , preocupados por la creciente violencia a lo largo y ancho del País, en donde invitamos  a todas las personas, especialmente a los sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas, evangelizadores y demás agentes de pastoral, a sumarse en los trabajos por concretar el proyecto de PAZ de Cristo, y ustedes amigos  que recibirán el orden sacerdotal deberán trabajar mucho en donde se encuentren por la Paz.

Finalmente, quiero invitarlos a que sigan integrando con alegría y apertura a nuestro presbiterio, participen en la elaboración del plan de pastoral que estamos elaborando; busquen siempre estar disponibles en los proyectos de nuestra Iglesia Particular, sean positivos y cuiden con diligencia su formación permanente, esforzándose en seguir el camino de la santidad.

Que la Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de los Remedios Patrona de nuestra Arquidiócesis de Tlalnepantla nos bendiga y los bendiga y nos proteja de todo mal. Amén.

 

+ José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla